Durante un simulacro de evacuación en una torre de oficinas de Buenos Aires, bajamos a la cochera y encontramos esto: un monopatín eléctrico cargando sin nadie cerca, enchufado a un tomacorriente común, con el cargador apoyado sobre la tabla, es decir, encima de la batería. A menos de medio metro, otro monopatín y varias bicicletas. Del otro lado de la malla, autos estacionados.
No era una excepción. En los edificios que asesoramos relevamos el mismo patrón: entre cuatro y seis monopatines por día por torre, cargando en enchufes comunes del bicicletero, siempre en un subsuelo. A eso se suman híbridos en cocheras del cuarto subsuelo y alguna moto eléctrica conectada a una toma cualquiera.
Ninguno de esos equipos figura en el sistema de autoprotección del edificio. Todavía.
Trece segundos
En 2025, el Fire Safety Research Institute de UL publicó en Fire Technology un ensayo con un monopatín de 1,2 kWh dentro de un ambiente cerrado. El humo visible apareció trece segundos antes de la llama. Diez segundos después, el fuego había llegado a 1,6 MW, con proyección de celdas encendidas. A los treinta y cuatro segundos de ver el primer humo, la dosis de monóxido de carbono en el ambiente ya era incapacitante.
Ese dato cambia la conversación. Un incendio convencional da minutos para detectar, avisar e intervenir. Una batería en fuga térmica da segundos. No hay tiempo de matafuegos ni de brigada: lo que define el resultado es dónde está el equipo, qué tiene alrededor y cuánto tarda la gente en irse.
El mismo instituto analizó 148 incendios de baterías ocurridos entre 2021 y 2024. El 40% empezó durante la carga. Los monopatines y las bicicletas eléctricas fueron el 16% de los casos y el 42% de los heridos.
El humo es el problema
El auto eléctrico no arde más que el naftero. En los ensayos a escala real del instituto sueco RISE, publicados en 2023, los dos tipos de vehículo liberaron un calor comparable: entre 5 y 7 MW de pico. La diferencia está en el humo. Los eléctricos emitieron entre 120 y 859 gramos de fluoruro de hidrógeno por vehículo. Los de combustión, entre 11 y 15.
El fluoruro de hidrógeno es peligroso para la vida a partir de 30 partes por millón. En una cochera subterránea, una simulación publicada en 2025 encontró el peor valor junto a una escalera mal ventilada: más de 480 partes por millón. El tamaño de la batería importó menos que la ubicación del auto respecto de los medios de salida.
Y no se apaga como se apagaba. En el ensayo independiente más reciente sobre agentes extintores, de enero de 2026, ninguno de los cinco métodos probados evitó que la falla se propagara de una celda a la otra. El agente encapsulador no superó al agua nebulizada.
Qué dice la norma, y qué no dice
En la Ciudad, la Disposición 331/DGDCIV/25 ya incorporó el litio al cuadro de clasificación de establecimientos. Un local comercial, un shopping o una industria con entre 20 y 50 kg de baterías pasa a Grupo 2, y con más de 50 kg, a Grupo 3. Una cochera con estaciones de carga también sube de grupo y pierde la reválida abreviada cuando es parte de un edificio.
Pero la fila de oficinas no dice una palabra sobre litio. Y la Resolución conjunta 1/2025 de Transporte, actualizada en junio de 2026, regula los cargadores de autos y deja afuera lo que más vemos en los subsuelos: monopatines en enchufes comunes. Para eso solo existe hoy la IRAM EDP 3814:2026, una especificación con recomendaciones y seis meses de vigencia.
Defensa Civil lo sabe. En la jornada de actualización técnica del COPIME del 13 de agosto, el gerente operativo que evalúa los sistemas de autoprotección dijo tres cosas que conviene anotar. Que la cuarta disposición reglamentaria de la Ley 5920 está en redacción. Que no ve todavía profesionales que incorporen este riesgo. Y que, en algún momento, no contemplarlo va a ser motivo de denegación de expedientes.
También dejó el criterio: "Como esto no se apaga, ante la duda, evacúen".
Qué estamos haciendo
Desde EXCON empezamos por lo que Defensa Civil va a preguntar: dónde está el riesgo y cuánta energía contiene.
Inventario por sitio, en kilos y en kWh. Los kilos son lo que pide la disposición. Los kWh son lo que necesita la simulación. Incluye lo que no es del edificio: equipos de locatarios, de visitas y de proveedores.
Reglas de carga en los bicicleteros. Puestos señalizados, cargador nunca sobre el equipo, un metro libre entre equipos, nada de prolongadores, carga solo en horario con personal de seguridad.
Ubicación antes que extinción. Cerca de la salida vehicular y lejos de escaleras y medios de salida, con detección que reporte al puesto de seguridad.
Un rol claro para seguridad. Ante humo, silbidos o chasquidos: alejarse, avisar, evacuar el nivel y guiar a Bomberos. No se combate el fuego de una batería.
Escenarios de litio en la simulación, con datos de entrada tomados de ensayos publicados y justificados por escala, no copiados de un folleto.
Nada de esto requiere esperar la norma. Requiere bajar al subsuelo y mirar.
El riesgo ya entró al edificio. Lo único que falta es que entre al plan.
