Dos trabajadores murieron en obras bonaerenses después de caer desde altura. En ambos casos, la investigación deberá determinar qué ocurrió. Pero la prevención no puede empezar cuando llega la pericia: tiene que haber actuado antes del primer paso sobre una plataforma, un andamio o un borde expuesto.
Dos hechos, una pregunta incómoda
A fines de septiembre, un trabajador de 43 años murió luego de caer mientras realizaba tareas en una obra del desarrollo North Beach, en jurisdicción del Partido de La Costa. Según las primeras informaciones periodísticas, habría caído desde un sexto piso; el dato y las circunstancias exactas todavía deben ser establecidos oficialmente.
En Tandil, a fines de septiembre, cedió un andamio en una obra ubicada en Maipú al 600. Dos operarios resultaron afectados: uno quedó suspendido por su arnés y fue rescatado, mientras que Osmar Zelaya, de 35 años, sufrió lesiones gravísimas y murió días después. La obra fue paralizada preventivamente y la Justicia inició las pericias correspondientes.
No corresponde anticipar responsabilidades a partir de las noticias. Sí corresponde identificar una conclusión preventiva: una caída no suele depender de una sola falla. Puede combinar una plataforma inestable, una protección colectiva incompleta, un equipo mal seleccionado, un montaje sin control, una tarea que cambió respecto de lo planificado o una supervisión que no detectó el desvío.
La altura no es el riesgo: el riesgo es trabajar sin barreras suficientes
En una obra, la pregunta no debería ser únicamente “¿el trabajador tiene arnés?”. La pregunta completa es otra:
¿Qué barreras evitan que la persona llegue al borde, que caiga y que el impacto tenga consecuencias graves?
La primera barrera es la planificación. Antes de comenzar, hay que reconocer los bordes, aberturas, desniveles, superficies frágiles, circulación de materiales y cambios previsibles en la tarea. Un permiso de trabajo en altura no puede ser un formulario repetido por rutina: tiene que describir el lugar real y las condiciones del día.
La segunda es la protección colectiva. Barandas, plataformas completas, zócalos, cubiertas de aberturas y redes deben instalarse, mantenerse y verificarse antes de confiar en que el trabajador podrá desplazarse con seguridad. Cuando una baranda se retira para permitir una operación, la tarea cambia: debe existir una medida alternativa y un responsable que controle su aplicación.
La tercera es la aptitud del equipo. Un andamio no es seguro por el solo hecho de estar armado. Su estabilidad, anclaje, nivelación, acceso, plataformas y capacidad de carga deben ser compatibles con el uso previsto. El arnés tampoco elimina el riesgo: necesita un sistema de anclaje adecuado, conexión compatible, espacio libre de caída y un plan de rescate.
Qué exige el marco normativo
El Decreto 911/96, reglamento específico para la industria de la construcción, establece en su artículo 221 que los andamios y cada uno de sus componentes deben estar diseñados y construidos para garantizar la seguridad de los trabajadores, y que el montaje debe ser realizado por personal competente bajo supervisión del responsable de la tarea.
El artículo 223 exige que las plataformas situadas a más de dos metros del plano inferior cuenten, en el perímetro expuesto al vacío, con baranda superior, baranda intermedia y zócalo. El artículo 226 vincula esas plataformas con las exigencias de protección contra la caída de personas. No se trata de una recomendación: son condiciones concretas de trabajo.
La Resolución SRT 61/2023 complementa este marco con medidas de seguridad en altura y listas de verificación para andamios fijos y móviles, andamios colgantes, plataformas elevadoras y sistemas personales de arresto de caídas. Su utilidad no está en acumular papeles, sino en transformar controles críticos en una revisión visible antes de usar el equipo.
También hay una diferencia que suele perderse: prevenir la caída y rescatar después de la caída son dos obligaciones operativas distintas. Un trabajador suspendido por su arnés puede quedar expuesto a consecuencias graves si no existe un rescate planificado, con roles definidos, medios disponibles y personal entrenado.
La obra segura se verifica antes de que alguien suba
La prevención efectiva se puede observar en campo. Implica verificar el andamio antes de cada uso y después de modificaciones o condiciones que puedan afectar su estabilidad; controlar accesos y plataformas; revisar anclajes y sistemas anticaídas; delimitar el área inferior; coordinar contratistas; y detener la tarea cuando las condiciones dejan de ser las previstas.
En EXCON acompañamos a empresas constructoras con relevamientos de condiciones de seguridad, control de andamios y protecciones colectivas, evaluación de tareas en altura, revisión de permisos de trabajo, capacitación específica y simulacros de rescate y evacuación.
Una caída no se evita con una firma al pie de una planilla. Se evita cuando la planificación, el equipo, la supervisión y la respuesta ante emergencias funcionan como un sistema, antes de que el trabajador quede expuesto.
